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A veces lo que necesita el comercio no es lo que tiene realmente, encontramos que los comercios son gobernados con mano firme por un propietario o un equipo familiar y sin duda la experiencia es una buena herramienta de mantenimiento del estado. En ocasiones se necesita ayuda externa para poder hacer un cambio.

El problema viene cuando una empresa lleva ya un tiempo en el mercado, obviamente me refiero a años estando al pie del cañón, soportando tendencias y vaivenes económicos o sociales.

Por lo general el empresario o comerciante tiene la certeza de conocer en profundidad el mercado y sus derivas, aunque tiene espacio de reacción no siempre se tiene todo el conocimiento o las habilidades.

En las últimas décadas podemos observar que el mercado ha cambiado. Las generaciones se comportan de manera distinta teniendo necesidades distintas y por supuesto opiniones diferentes, tanto que podríamos decir que son diametralmente opuestas.

Otro de los problemas viene dado por el hecho que han pasado multitud de «listillos» que han intentado (a menudo conseguido) manipular la opinión de la misma empresa y les han vendido soluciones milagrosas que no solo no han aportado beneficios, si no que en algunas ocasiones han provocado la descapitalización del negocio.

Ahora que el mercado es más digital, más técnico y con más conocimiento del producto y sus propias necesidades es cuando esos comercios se oponen por lo general a hacer mejoras, primero por el miedo a ser engañado, segundo por la desconfianza hacia todo lo desconocido.

Por suerte las redes sociales ya llevan un tiempo en el mercado, han influido notablemente en los estilos de obtener información de los compradores y finalmente aparecieron las aplicaciones de comunicación directa. WhatsApp Telegram, Facebook Messenger si qua han llegado para quedarse y apoderarse de la influencia entre compradores.

Cierto que redes del tipo Instagram por las que las empresas pueden mostrar sus productos, aunque también pueden ser el portal para crear micro-influencers que luego pueden cerrar ventas con el contacto directo.

Hay estudios que revelan que muchos compradores, sobre todo de productos textiles o de calzado prefieren conocer los productos por Internet (web, ecommerce o redes sociales) pero prefieren recoger sus productos en tiendas o almacenes de distribución.

Es mucho más cómodo poder recoger el producto en tienda donde puedes probártelo aunque solo queden unos minutos para cerrar, ya que al haber escogido previamente no tenemos el hándicap de encontrar lo que más nos gusta y sabemos el precio y condiciones del mismo. ¿Qué más se puede pedir?

¿Realmente sabes lo que necesita tu comercio? Puedo ayudarte, solo tienes que contactar y nos ponemos en marcha.

Imagen destacada en Shutterstock por Monkey Business Images

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